LA DERECHA EN SUDAMÉRICA: EL ARTE DEL SAQUEO Y LA DESTRUCCIÓN
Siempre que hemos vivido bajo dictaduras o gobiernos de "derecha" (ahora disfrazados de ultraderecha, les encanta y empodera ese matiz) en Sudamérica —y, sobre todo, en nuestro Ecuador—, el pueblo queda cada vez más pobre. ¿Qué será? Durante una decena de años, libres de esa ideología conservadora y extremista, muchos países de Sudamérica intercambiábamos hermandad; pueblos unidos, con una economía particular y empresarial que respiraba. Y, por supuesto, no faltaron quienes trabajaron para el otro lado de la codicia y la formación individualista de la ambición programada de sus genes y su religión hipócrita…
Mientras tanto, en los EE. UU. sostienen, ahora y siempre, que la gente debe trabajar hasta dieciocho horas para sobrevivir "con dignidad" y convivir con un "sueño americano" que los ve como entes sin derecho a disfrutar del "vivir", reemplazables como simples pernos y tuercas de una locomoción ciega. Es la misma lógica que Inglaterra aplicó frente a las naciones africanas: prometieron prosperidad, salud, vivienda, alta tecnología, seguridad, vías de comunicación "de primer orden", un crecimiento económico explosivo, bajas tarifas de combustibles e impuestos, salud especializada y educación de vanguardia; para luego marcharse dejando mineras abandonadas, la destrucción del Edén, inmensa pobreza y desolación. Sembraron la ruptura del tejido socioeconómico, con familias desmembradas por el divorcio y la migración forzada.
Fue todo lo contrario a lo que vendieron, y hoy, cuando esos mismos pueblos llegan a sus puertas, no los quieren ni en Londres, ni en su descendencia estadounidense, ni en el resto de la Comunidad Europea; los persiguen, los encarcelan y los deportan como "terroristas".
Lo llaman "desarrollo" con bombos y platillos cuando se posesionan, pero es apenas un extractivismo cínico disfrazado de crecimiento infinito; un festín para unos pocos bolsillos a costa de la miseria de todos. Para muestra, un botón: desde el imponente nevado del "taita Pichincha" hasta la poesía de las orillas ancestrales del río Zamora…
¡Es una mentira fáctica!
¡Pinches mentirosos!
Franz Alberto Merino Dávila
Ecuatoriano viviendo, aún, en lo que resta del Edén andino y amazónico.



