La vida es tan bella que, ¿quién no querría morir con ella?
Franz Alberto Merino Dávila
SU AUSENCIA HA TRANSMUTADO A MI AUSENCIA
Y el consentido siente ese gran vacío, como un ángel sin diosa
y dios.
La cría actual no está pendiente, como mi mente que los
añora y llamaba cada día.
Sin la presencia del dinero ni el regalo, no vienen ni escriben
los rostros idolatrados.
El olor de hogar apenas lo percibo, incluso con el intenso petricor
en esta ciudad.
La lista de compras ya no registra la sorpresa, tampoco la
golosina.
Se activa el lagrimal del poeta: agradecido moja esta aura y
este arte trascendental.
Estar sin estar… es estar con ellos.
Franz Alberto Merino Dávila
(Para ellos)
#franzmerino
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Cabellitos lacios, ondulados, y rizaditos.
Rostros límpidos, otros con dulces pequitas.
Orejitas pequeñas, diferentes, y hermosas
grandes.
Unas te escuchan, otras oyen solo su mecanismo
interior.
Ojitos claros, otros oscuros, unos ven y otros
solo sus inquietas entrañas.
Naricitas perfiladas, puntiagudas, ñatas,
otras bonitas atípicas prominentes.
Labiecitos delgados, atractivos hendidos, y gruesitos.
Bocas que gritan amor, otras siempre en silencio
dirán: ¡te amo, mi Dios!
Manecitas negras, canelitas, y blancas; todas
juguetonas.
Bracitos lampiños, otros decorativamente velludillos.
Piernitas derechas en acción, otras lindas chuequitas,
otras en pausa.
Pieles nítidas, otras con marcas y manchitas mágicas.
Cuerpecitos delgados, gruesitos, otros angelicalmente
frágiles.
Hermosas formas de los niños, terciopelos para
nuestros tactos.
Hagámoslos muy felices cuando veamos a estos pequeños
seres de viva luz.
Nieto, hijo, adoptado, propio, de la calle; niños
todos: ¡la dicha los acompañe!
En homenaje al día del niño con y sin techo, quien
vive con amor… otros con desamor.
Franz Alberto Merino Dávila.
01 – 06 – 2022
Con especial afecto para:
Muy queridos, tiernos, bellos,
mis añorados nietos. Que su niño interior siempre vivo, impoluto, y alegre lo
lleven por siempre. Así sea.
Con puro amor, su abuelito.
Franz Merino.