TE AMO MI DANTE
Los artistas
exhiben y conservan, incluso el conocimiento sin ser su objetivo, y lo rematan
con la venia:
pintura, escritura, música, bordados, paja toquilla,
metales, masilla, fibras todas...
dibujos en el piso y en el aire, Braille, lengua de señas,
de los ojos y párpados finales, de los dedos... ahí.
Sabores, tacto y los cinco sentidos, y el éter, la masa
oscura que queda después de sostener la luz.
La ciencia exhibe, destruye y, con ese conocimiento sin
venia, se intitula su apellido y nombra cosmos.
Y todo, después de cuatro millardos, se acabará.
Tu apellido se acabó, como el punto del último grito, no de
tu canción.
La música es eterna, como el primer y último suspiro sin
ser final… el de mamá… el de papá…
La muerte borrará quiénes fuimos (el apellido), pero no el
eco de lo que logramos expresar (la canción)… ni el pentagrama.
Libertad total para el TDAH y el abuelo que ama a su
consentido; lo soy.
Apenas veo al protagonista de cinco años en el teatro
mundial de la alegría, me uno y lloro a mis sesenta y dos años… lo amo, es mi
amado y guapo nieto.
Y me disolví con él en su fantasía... fuimos… ¡somos!
Dedicado a mi inolvidable, chiquitito, recibiendo en gotas
la voluntad divina.
Heredaste,
Yo soy: Franz Alberto Merino Dávila
P.D. La imagen es I.A.
