MENTE Y CORAZÓN
Y seguía viviendo en un mundo de espera con su
alarma activada,
como si la felicidad exclusiva e incluyente que
tuvo retornase como bumerán.
Respiraba al ritmo de sus amadas flechas que
atravesaban otros relojes de Dalí.
Los movimientos de su cuerpo eran danza sin
aprendida rutina, eran de locura de poeta.
Y el tiempo vivo se confundía con el espacio roto
que su corazón le quitaba a su cabeza.
Su paciencia competía con su carrera: abandona
las sedentarias, intenta en otras esferas.
Años caminando y saboreando el atezado silencio…
Franz Alberto Merino Dávila
Loja - 2026
(P.D. La imagen es creada con IA)

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