sábado, 21 de febrero de 2026
When you speak, you will proclaim yourself my hero, Franz Merino.
WHEN YOU SPEAK, YOU WILL PROCLAIM YOURSELF MY HERO
Decoding my cosmic chemistry, one dopamine spark at a time.
viernes, 20 de febrero de 2026
LA CARTA TIENE AROMA
LA CARTA TIENE
AROMA
Antes, tipeaba mis
cartas con la máquina familiar Adler Gabriele 25.
Llevaba siempre el
tono rojo el título de mi poema para usted.
Con la tonalidad negra
expresaba mis sentimientos, que abrazaban mis penurias.
Irrigadas mis mejillas,
pidiéndole me absuelva con su perdón, regrese mi alegría junto a usted.
Ahora, los memes
vinieron a reemplazar esos románticos retorcijones de pareja; dicen el sentir,
pero vienen sin la
fuerza propia del corazón desdichado.
¡Cómo quisiera que regrese
esa práctica tan sincera de escribir o tipear cartas con huellas y manchas!
Sin engaño la enviaba,
como caballo de Troya, escondiendo mis lágrimas sometidas de iluso…
Exquisito si usted, mi
amada, deseaba continuar caminando por mis calles.
De rodillas caía si la
carta regresaba perfectamente doblada y grapada, trayendo:
la última oportunidad,
la definitiva, el aroma preferido, el aceite de sus dedos
y el carmesí de su
boca en el papel bond varias veces leído, y sobre mi firma manual.
La puerta de su casa
la abría… volvía a olfatear sus tablas y a mirar la voz de su flamenco.
Franz Alberto Merino
Dávila
Poeta y escritor ecuatoriano
Febrero - 2026
martes, 10 de febrero de 2026
CUANDO HABLES, DECLAMARÁS COMO MI HÉROE
CUANDO HABLES, DECLAMARÁS COMO MI HÉROE
Yo contaba de uno a diez con dicción; su alma inmortal se iba a esconder, pues con su manera de hablar antes me lo pidió. Sus manos sobre sus ojos dibujaban las estrofas luminosas de la infancia, donde su diáfana alegría es la corona de mi pena temporal y la gloria de su angelical silencio.
—¿¡Estará aquí!?
A su cuerpo acurrucado escuchaba respirar... El juego debe alargarse; eso lo hace feliz.
—¿¡Estará por acá!? ¡¿Tampoco está?! ¿¡Dónde se escondería, mi tesoro!?
Entre la rendija de las bisagras de su juego lo divisaba e, intencional, le estiraba su emoción de suspenso…
—¡Te estoy oliendo! —aspirando su aroma con juguetona sonoridad.
—¡¡¡Te encontré!!! —Estallaba su dopamina en su angelical rostro.
—Yo te amo, mi nieto. Yo amo a tu ser. Eres mi mejor poesía infantil.
Lo abrazaba y, escurridizo como el agua, volaba a esconderse otra vez... Su sonrisa de cinco años jamás la pudo esconder de mí, nunca; está fraguada en mi memoria, blindada.
Algún día recitará, recitándose.
Ahora sus palabras vuelan libres como la química cósmica; pero un día sus neurotransmisores conectarán mensajes en su cabecita y, cual mi tierno héroe, los declamará; los liberará con impactante y coherente plenitud.
Ese día mi alma se esconderá tras su brillo; me deleitarán mis dopaminérgicas lágrimas y recordaré sus caprichosas "dopaminitas", gotitas derramadas cuando no había complacencia.
Este último deseo ya no solo es mío: la sana niñez lo suplica, sus padres lo rezan, todo el mundo lo corea; la Dualidad Sagrada lo concederá con divina oxitocina. Aunque el costo sea sus pequeñitas alas titanizadas, las esconderá para mostrar sus brazos de un titán orador.
¡Ya lo verán, neurodivergentes!
Sus palabras patinarán por su boca como los patines sobre el hielo de un olímpico campeón.
¡Lo descubrirán!
¡Encandilará su potencia!
Franz Alberto Merino Dávila
Escritor y poeta ecuatoriano


